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CRONOLOGÍA DE 2 TESALONICENSES 2

Actualizado: 20 nov

Según Colosenses 1:23 el evangelio se estaba predicando en toda la creación que estaba debajo del cielo, y había ya en casi todas las ciudades a escala mundial de ese tiempo, “iglesias cristianas” por todas partes. También a esas ciudades llegaría la gran tribulación impuesta por el imperio romano. También por la revuelta judía, estuvieron amenazados de muerte todos los apóstoles e iglesias del primer siglo.

 

Todos los apóstoles e iglesias de entre toda esa escala mundial, podían saludar la venida de Cristo, como el día de triunfo y de gloria. La venida del "día de Cristo", sería como una gran época en la divina administración del mundo.

 

Leemos en 2 Tesalonicenses 2:1-12  "Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para lo que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia".

 

Pablo, comenzó a aclararles sobre dos puntos: (1) "la venida de Cristo", y (2) "nuestra reunión con él". Pablo, las consideró unidad del mismo tema y como algo simultáneo o estrechamente relacionado. ¿Qué estaban entendiendo los tesalonicenses por "reunión con Cristo" en la Apousía? Yahshúa ya había hablado de esa “reunión” en Mateo 26:31 "Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos", juntar es reunir. Lo Yahshúa dijo y lo que Pablo habló de (juntar y reunir) estaban ambos haciendo referencia al mismo suceso y al mismo período en 1 Tesalonicenses 4:16,17: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios descenderá del cielo", el descenso del cielo fue para juntar, fue para reunir o llamar ¿A quiénes? A los durmientes en Cristo que habían muerto desde la resurrección de Cristo en el año 33 ½

A los tesalonicenses se les había enseñado a esperar aquella "reunión" grande y solemne; pero pesaba sobre ellos un malentendido concerniente al (tiempo) de la llegada de Cristo, que es lo mismo que les sucede hoy a los futuristas con el (tiempo) que para éstos es trascendente, más no para Juan en Apocalipsis en los términos breve, cerca y pronto que fue inminente para Su generación.

Algunos de ellos se habían formado la opinión de que el "día de Cristo" ya había llegado en realidad, y por eso, pensaron que entonces sus familiares y amigos creyentes que habían muerto o dormido en Cristo no tenían esperanza, si “el día de Cristo ya había llegado”. Pablo, les dice que se corrijan de ese error respecto al tiempo de su venida, porque no es que ha llegado, sino que el día del Señor está cerca (2 Tesalonicenses 2:2).

Del tema del día del Señor, los tesalonicenses se habían dejado mover fácilmente de su modo de pensar sobre el tema, y eso les creó una desesperanza en sus corazones, por eso, Pablo los ubicó bien y con claridad diciéndoles que el día del Señor está cerca y si está cerca, entonces sus muertos en Cristo tienen esperanza de ser levantados a gloria eterna.

La constante enseñanza de todos los apóstoles escritores del nuevo testamento era que el día de Cristo estaba muy cerca, y se habría contradicho a sí mismo si les hubiese dicho a los cristianos de Tesalónica que aquel día no estaba cerca.

Veamos algunos ejemplos del tiempo inminente “en breve” “cerca” y “pronto”:

a. Lucas 21:7 “Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿Y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder? 8Él entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Más no vayáis en pos de ellos.

b. Mateo 26:18 “Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos.

c. Juan 7:2 “Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos

d. Apocalipsis 1:3 “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

e. Apocalipsis 22:10 “Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca

g. Santiago 5:7,8 “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.

h. Apocalipsis 2:16 “…arrepiéntete; si no, vendré a ti pronto

i. Apocalipsis 3:11 “…vengo pronto

j. Apocalipsis 22:7 “He aquí, yo vengo pronto

f. Apocalipsis 22:12 “He aquí, yo vengo pronto

g. Apocalipsis 22.20 “Ciertamente vengo en breve

h. Apocalipsis 1:3 “El tiempo está cerca

i. Apocalipsis 22:10 “El tiempo está cerca

La palabra “cerca” es del griego "engus" y significa algo "próximo" "contiguo" “cerca” y nunca “algo” distante, futurista o lejos desde que se pronunció, profetizó o se prometió.

Todos los futuristas están errados con fechar la segunda venida de Cristo después del año 70 d.C. por eso, han salidos por el mundo tantos miles de apóstoles, profetas y pastores falsos fechándole a los indoctos la venida del Señor con tantas fechas mentirosas en cada siglo diferente y nunca Cristo les ha obedecido, dicho, ni confirmado, porque todos estos falsos y mentirosos dicen y dijeron a sus grupos y organizaciones el “Señor me reveló o me dijo”. Mentirosos. Sal de ahí. Cristo no va a venir porque él ya le vino a Pablo y los demás en el año 70. Comprobado.

Para Juan y las 7 iglesias del Asia menor la venida del Señor estaba cerca y él les vendría pronto, por eso el libro de Apocalipsis termina en sus últimos versículos diciendo: “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén (dijeron las 7 iglesias del Asia); sí, ven, Señor Jesús”, y les vino en gloria para que ellos estuvieran siempre con el Señor y por eso, el cielo le dijo a Juan en Apocalipsis 22:10 “No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca”. No se selló apocalipsis porque todo su contenido se cumplió en el año 70.

Juan ni Pablo fueron futuristas. Ellos fueron preteristas absolutos porque para ellos y en ellos las promesas y las profecías se les cumplieron. Todas las promesas en Dios son un Si porque se cumplieron y son un Amén porque Dios fue fiel a lo que dijo.

Juan ni Pablo están -dormidos- en ninguna tumba esperando la venida del Señor. Ellos ya están en gloria y se fueron a la eternidad por vía de resurrección y/o arrebatamiento.

Nosotros, los después de la cruz y del año 70 d.C. no necesitamos -dormir- en una tumba para esperar una venida del señor. Nosotros en Cristo, llevamos el vestido de incorrupción y de la inmortalidad en el espíritu. En la muerte física el alma y el cuerpo declinan, pero el espíritu se pone en pie porque el gran portal de la eternidad está abierto para él.

Nuestro espíritu nación en Plenitud. Nació en todos los cumplimientos de Dios en Cristo. Está listo para partir y estar siempre con el Señor. Nuestro espíritu es la vasija de la presencia absoluta de Dios. Nuestro espíritu no espera. No va dónde ya está. No vive de una fecha de futuro, vive en el Cristo eterno presente.

Mi espíritu ya está siempre con el Señor. En mi muerte no espero otro evento que se llame resurrección, arrebatamiento, transformación o segunda venida de Cristo. Eso fue para Juan y Pablo y los demás. Así lo programó Dios para ellos y los elevó a eternidad. Dios los trajo para sí mismo.

No necesito morir para entender que ya estoy siempre con el Señor. Dios y yo somos Uno en vida, naturaleza y eternidad. Mi espíritu no tiene tiempo líneas. No tiene cronos.

Esto es lo que casi nadie ha enseñado en este mundo, pero llegó el tiempo de predicarlo en todos los medios sin ninguna clase de miedo porque la verdad presente del preterismo absoluto no necesita el miedo para sostenerse. El Dios de toda plenitud no es un Dios de miedo ni tampoco los que ya entramos en esa plenitud. 

Recapitulando: Los apóstoles y los primeros cristianos esperaron la Apousía en sus propios días. Pablo, nunca utilizó un -lenguaje ambiguo-. Pablo fue muy claro al decir en sus días para Su generación “el día del Señor está cerca”.

Cuando uno dice “cerca” es porque aquello ya ha comenzó a moverse, está en pie, activo y viene aproximándose y nos hace entender que aquello en realidad está hecho y está presente. Un “cerca” no está muchos años en el futuro. Un “cerca” no es futurista.

La enseñanza de los apóstoles era, que el día del Señor está cerca. Pero estos tesalonicenses se imaginaban que ya había llegado y en consecuencia, estaban abandonando sus trabajos, y todas la ocupaciones de la vida cuotidiana y cayendo en otras irregularidades, como si el día de gracia hubiese terminado". Esta errónea opinión de los tesalonicenses había "movido y conturbado" sus mentes. Estaba calculada para producir pánico y desorden, igual que hoy con los falsos mentirosos de fechas y expectativas.

La historia nos cuenta que en Europa prevalecía una creencia general hacia finales del siglo décimo de que el año 1000 vería la venida de Cristo, el día del juicio, y el fin del mundo. Al acercarse el tiempo, un pánico general se apoderó de las mentes de los hombres. Muchos abandonaron sus hogares y sus familias, y acudieron a la Tierra Santa Jerusalén a esperar; otros entregaron sus tierras a la iglesia, o dejaron de cultivarlas, y el curso entero de la vida ordinaria se alteró y se trastornó violentamente.

Un engaño similar, aunque en menor escala, prevaleció en algunas partes de los Estados Unidos en el año 1843, causando gran consternación entre las multitudes y haciendo enloquecer a muchas personas. Hechos como éstos muestran se han dado por anunciar una venida que ya dio lugar en el primer siglo y que sólo se les cumplió a los que la esperaban en sus días y generación “no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (Mateo 24:34) lo dijo Jesús.

 

En 2 Tesalonicenses 2:3 ”Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición“, el apóstol Pablo indica que "el día de Cristo" estaba precedido por dos sucesos: (1) La llegada de la apostasía, y (2) la manifestación del hombre de pecado". Los apostatas estaban dentro de las iglesias del NT infiltrados como docetistas, cerintianos y gnósticos, y por eso, en 1 Juan 2:19,20 salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del santo. El hombre de pecado e hijo de perdición fue Nerón que se perdió suicidándose en el año 68 por presión de muerte por el mismo senado romano que descubrió la clase de emperador que tenían. Nerón fue la bestia salida del mar en el Apocalipsis.

Uno tiene que meterse en la mente del autor y en su ámbito social para poder entender la situación en la época de los tesalonicenses. Pablo no les estaba escribiendo “enigmas” para atormentar la mente de los tesalonicenses.

 

Si le damos la razón a los futuristas, que suponen que "la apostasía" y "el hombre de pecado" ocurren mucho más allá de la época de los tesalonicenses o que en el siglo XXI va a ocurrir, ¿De qué le sirvió a Pablo darles explicaciones, advertencias, alertas e información sobre cuestiones que no eran para nada urgentes, que no iba a ser para ellos y que, de hecho, no les concernían en absoluto en sus días?

 

Es más obvio creer que, el hombre de pecado, debió ser alguien con el cual tenían que ver el apóstol Pablo y los lectores de su carta. ¿Para qué hablarles a los tesalonicenses de “ese misterioso personaje” si era alguien con el cual los tesalonicenses no tenían nada que ver, del cual no tenían nada que temer, y que no sería revelado sino después del primer siglo en muchos siglos después?

 

Es claro entonces que Pablo hablaba de alguien que, en sus días (generación) tenía una influencia que ya estaba comenzando a sentirse, y cuya furia inicua y anárquica estallaría antes de que pasase mucho tiempo. Todo esto está en la superficie misma, y es obvio e incuestionable. Los tesalonicenses no ignoraban a qué persona se llamaba hombre de pecado. No era la primera vez que el apóstol les hablaba del tema. Dice: "¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste".

 

Este lenguaje indica claramente que el apóstol Pablo y sus lectores estaban bien familiarizados con el nombre "hombre de pecado" y sabían a quién se le designaba así. Pero ¿Por qué Pablo no habla francamente? ¿Por qué se reserva el nombre (Nerón) el hombre de pecado? No era por ignorancia; era por extrema cautela, era porque nombrar a una persona en sus días de persecución y tribulación, podría haberles comprometido, a él y a ellos y ellos debían seguir predicando el evangelio.

 

Para entender a Pablo, debemos saber que ellos, estaban bajo la presión del fanatismo de los judíos y los celos de los romanos. El evangelio en 1 Tesalonicenses 2:14 ya venía sufriendo oposición abierta de parte de los judíos, que llegaron a ser los instigadores de "agitar a los gentiles contra los cristianos". Por otro lado, el poder de Roma era celoso, y los judíos sabían bien cómo despertar esos celos contra los cristianos. En la misma ciudad de Tesalónica, los judíos habían levantado el clamor: "Todos éstos se oponen a los decretos de César". ¿Cuál de estas causas, pudo haber sellado los labios del apóstol respecto al nombre del hombre de pecado? No era temor a los judíos, porque Pablo sabía que no tenían poder judicial contra los cristianos. Era del poder romano del que el apóstol Pablo percibía el peligro. Nerón reino desde el 54 al 68 D.C. Nerón decapitó a Pablo en el 68.

 

¿Había en el imperio romano, alguno que revelara la descripción del "hombre de pecado"? ¿A quién se pudiera aplicar? La frase “hombre de pecado” no estaba referida por Pablo a un sistema o a una abstracción, sino un individuo, un "hombre".

 

Evidentemente, si es “un hombre de pecado” no es una persona privada, sino una persona pública, debido a los poderes con los que estuvo investido. Pablo lo describe así:

a. Es un personaje que ostenta el más alto rango y la más alta autoridad en el estado.

b. Es pagano, no judío.

c. Reclama para sí nombres, prerrogativas, y cultos divinos.

d. Pretende ejercer un poder milagroso.

e. Está caracterizado por una enorme impiedad. Es el "hombre de pecado", es decir, la encarnación y la personificación del mal.

f. Se distingue por su iniquidad como gobernante.

g. Cuando el apóstol escribió, todavía no había llegado a la plenitud de su poder; había algún impedimento o estorbo al pleno desarrollo de su influencia.

h. El estorbo era una persona; era conocida para los tesalonicenses; y pronto sería quitada de en medio.

i. El "inicuo", el "hombre de pecado", estaba condenado a la destrucción. Es el "hijo de perdición", "a quien el Señor matará".

j. Su pleno desarrollo, o "manifestación", y su destrucción han de preceder inmediatamente a la parusía. "El Señor le destruirá con el resplandor de su venida".

 

Cuando el apóstol escribió la carta en el 52/54 D.C., sobre el trono del mundo (el imperio romano de la época) allí estaba sentado el emperador Nerón. En el año 52/54 cuando se escribió la carta, en ese tiempo Nerón todavía no había "manifestado" su verdadero carácter de maldad o de bestia. No había sido revelado. Todavía no había accedido al Imperio. Claudio, su padrastro, vivía, y le estorbaba al hijo de Agripina. Pero ese obstáculo fue pronto eliminado. En menos de un año después de que la epístola de Pablo fue recibida por los tesalonicenses, Claudio fue "quitado de en medio", víctima de la letal costumbre de la infame Agripina, y siendo su hijo también cómplice del asesinato, según Suetonio.

 

El "misterio de iniquidad ya estaba en operación". La influencia de Nerón fue más poderosa en los últimos días del desdichado Claudio; probablemente ya se estaban fraguando los mismos complots que prepararon el camino para el ascenso al trono por parte de los asesinos. Algunos meses más tarde verían el advenimiento al trono del mundo (imperio romano) a un bellaco cuyo nombre revelo un 666 como el más brutal de los tiranos y el más vil de los emperadores romanos y aun de la historia.

En sus días, Nerón reclamó para sí mismo honores divinos. Fue el “Divus” del imperio. Nerón se opuso a Dios. Se exaltó por encima de todo lo que se llama Dios o es objeto de culto. Se sentó en el templo de Dios, fue un “sentar” por gobierno no por una silla literal haciéndose pasar por Dios. Todos éstos fueron los claros distintivos de Nerón.

 

El "Divus", dios romano se inscribía en sus monedas y estatuas. Podría decirse que el Emperador "se exaltaba con esas monedas por encima de todo lo que se llama Dios, o es objeto de culto", monopolizando para sí todo culto y teniendo derecho sobre toda persona.

 

"En aquel tiempo, la imagen del Emperador era objeto de reverencia religiosa; era una deidad en la tierra; y el culto que se le rendía era un culto verdadero. Los únicos dos cultos legítimos en el mundo romano civilizado eran el culto a Tiberio o a Nerón, por una parte, y el culto a Cristo, por la otra".

 

El intento de Calígula de erigir su estatua en el templo de Dios en Jerusalén había llevado a los judíos al borde de la rebelión. Ya Pablo tenía los conceptos de emperadores sentándose en el templo de Dios como Dios. Nerón, tuvo pues, la impía asunción de prerrogativas divinas. A Nerón se le llamaba “Nerón, voz de Dios”, “Nerón, el eterno”, “Nerón” el divino y el Apolo”.

 

Pablo escribió de él, “cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos" (1 Tesalonicenses 2:9). Esta era sólo una simulación de las prerrogativas de Divus. Los romanos creían que al Divus del imperio se le debían acreditar la “posesión” de poderes sobrenaturales. En la región del simbolismo en Apocalipsis 12:13-15 encontramos ese crédito al poder del dragón (imperio romano) “Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río”,

 

Pablo dice que "el hombre de pecado" está condenado a perecer. Es el "hijo de perdición", un nombre que indica la certeza y lo completo de su destrucción. "El Señor le matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida". En esta significativa expresión, tenemos una nota del tiempo en que <el hombre de pecado> está destinado a perecer, marcado con singular exactitud. Es la venida del Señor, la Apousía, la que ha de ser la señal de su destrucción; no todo el esplendor de ese suceso, referido a los primeros destellos de su venida, que ocurren antes de la venida misma".

 

Evidentemente, esto implica que el hombre de pecado estaba destinado a perecer, en el primer esbozo o comienzo. Cuando uno lee a Yahshúa en Mateo 24:1-3 y a Lucas 21:20-31 encuentra que la parusía está bien conectada con la destrucción de Jerusalén y encontramos que la muerte de Nerón (Junio del año 68 d.C. precedió al suceso. La guerra del imperio contra el judaísmo comenzó en el año 66 d.C. y en medio de la guerra judía (año 68 murió la bestia de Nerón) guerra que terminó en la captura y la destrucción de la ciudad de Jerusalén y el templo en el año 70 d.C.

 

Los destellos de la venida o su alborada fue la clara señal de la destrucción del tirano Nerón (año 68). La expresión "el Señor le matará con el espíritu de su boca", es una indicación de que Nerón fue alcanzado por el juicio divino, aunque recibió su golpe de muerte de la espada del asesino, o por su propia mano.

 

Es el libertinaje de su carácter personal lo que selló a Nerón con este epíteto distintivo “hombre de pecado”. Nerón llegó a ser la personificación del vicio y la crueldad. El nombre Nerón ha venido a convertirse en la historia en un sinónimo de todo lo que es bajo, cruel, y vil. No seas un Nerón dice la -gente- referido a ese tipo de carácter de maldad. Aun los mismos romanos se avergonzaron de Nerón por ser un monstruo de maldad aun entre los paganos.

 

A la edad de (25 años) veinticinco años, había asesinado a su inocente esposa y a su hermano adoptivo, y se había teñido las manos con la sangre de su madre. Estas enormidades habían asqueado a los romanos. Su degradante falta de dignidad y su insaciable apetito por el aplauso vulgar arrancaba lágrimas de sus consejeros y los siervos de su casa, que le veían asesinar sin remordimiento a sus parientes más cercanos.

 

Nerón, tuvo antecesor en maldad y crueldad llamado Antíoco Epífanes. Fue el Nerón de su época, el inveterado enemigo de Israel, el profanador del templo, el sanguinario perseguidor del pueblo judío en su época (1 Macabeos 2:48,62). Antíoco fue "el hombre de pecado" en su época y Nerón "el hombre de pecado" en la época de Pablo. El fue el hombre de Daniel 11:36. Daniel predijo de Antíoco y Pablo predijo de Nerón. Ambos fueron gentiles diablos de maldad.

 

¿Por qué preocuparía tanto al apóstol y a los cristianos de Tesalónica la revelación de Nerón en Su verdadero carácter? Era la ferocidad de este monstruo inicuo que primero desató todo el poder de Roma para aplastar y destruir el nombre de cristiano en el primer siglo. Fue por medio de él que se derramarían torrentes de sangre inocente y se infligirían las más intensas torturas a inofensivos cristianos. Pasaron (10 años) después de que Pablo habló de ese "hombre de pecado" y desató la persecución romana en el 54-64 contra los cristianos al culparlos del incendio de la ciudad de Roma.

 

Fue ante este sanguinario tribunal que Pablo habría de comparecer y fueron los labios de este tribunal que habrían de proferir la sentencia que le condenaba a una muerte violenta en el 68. Pablo y Nerón murieron en el mismo 68.

 

Fue pues bajo Nerón, y por órdenes suyas, que se inició la guerra (año 66-70) final de los judíos, y que se abrió el capítulo más oscuro en los anales de Israel. Un capítulo que terminó con el sitio y la captura de Jerusalén, la destrucción del templo, y la extinción del sistema nacional judío, profetizado por Yahshúa en Mateo 24, marcos 13, Lucas 21 la era la consumación como "el fin del tiempo" y la "venida de su reino".

La revelación del hombre de pecado, pues, como antecedente de la venida, era una cuestión que concernía profundamente a todos y cada uno de los discípulos cristianos del primer siglo antes del año 70 d.C.

 

Ahora podemos entender por qué el apóstol usó tanta cautela al escribir sobre un "hombre de pecado" como éste. Fue en el año 54 d.C. por motivos prudenciales que Pablo no reveló el nombre de Nerón.

 

Había en Tesalónica muchos ojos judíos fisgones y muchas lenguas judías calumniadoras, que sólo esperaban una oportunidad para denunciar a los cristianos como hombres desafectos y sediciosos, secretos maquinadores contra la autoridad de César Nerón.

 

Escribir abiertamente sobre estos temas sería indiscreto y peligroso en el más alto grado. Ni era necesario, porque ellos habían discutido estos asuntos antes en más de una conversación en privado. "¿No os acordáis", pregunta, "que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?".

 

Los tesalonicenses tenían una clave, conocían en Nerón al hombre de pecado. Pablo) habló de Nerón como tipo del anticristo. La idea de que Nerón era el hombre de pecado mencionado por Pablo, y el anticristo mencionado tan a menudo en las epístolas de Juan, prevaleció extensamente y por mucho tiempo en la iglesia primitiva". ¿Qué significó la declaración de que el misterio de iniquidad ya está en operación? Significó a Nerón.

 

¿Cuál es el terrible error de los futuristas que dicen que el que se sienta en el templo de Dios como Dios es el papa católico? Primero, en el siglo primero no existía en Roma la iglesia católica con papas. El Papa no cumple la profecía, y nunca la cumplió. Segundo, el templo de Dios no era la catedral de Pedro en Roma, era el templo judío en Jerusalén.

 

En la época de Pablo en el año 54 d.CV. Todavía estaba en pie el sistema de la ley y el templo judío en Jerusalén, que fuera destruido en el año 70 d.C. por las legiones poderosas de Roma al comando de Tito, hijo del Vespasiano, sucesor al trono imperial a la muerte de Nerón.

 

Si el papado es el anticristo, entonces la manifestación ha ocurrido y ha durado casi mil setecientos años (17 siglos); y sin embargo, no ha llegado todavía el día del Señor que, en términos de nuestra profecía, debe ser precedido (en el antes) e inmediatamente por tales manifestaciones.

 

El hombre de pecado ya se cumplió en Nerón y por eso tenía que venir antes que se diera la reunión de Pablo y los tesalonicenses para estar así siempre con el Señor. Hecho está en Apocalipsis 21:6 (Gégonan) Todo está cumplido.

 

Quién logre entender esta exposición tan limpia y clara de la segunda venida de Cristo en el pensamiento de Pablo a los Corintios y Tesalonicenses, ha entendido que la Reunión de Cristo con los santos del nuevo testamento fue cumplida perfectamente en el año 70.

 

Ellos están ahora y siempre con el Señor. Ellos ahora son uno en el mismo Dios. Son la naturaleza de Dios. Son la esencia de Dios. Son eternos. Son los celestiales. Son los inmortales.

 

Nosotros, hoy en día no esperamos nada porque la escatología del nuevo testamento ya fue realizada. Nosotros nacimos en plenitud y no tenemos -escatología- ni eventos programados de Dios en el porvenir nuestro. Que esto te sacuda y te vuele la cabeza, porque en Cristo (Si estás conmigo en Cristo) ya estamos en Su gloria. Falta es morir e ir.

 

Las promesas fueron para ellos. Las profecías fueron para ellos en el NT. La esperanza fue para ellos debido a la persecución judía y romana. La gloria fue para ellos. ¿Y para nosotros? Dios es todo y en todos.

 

Estamos en plenitud. Dios y el cielo es la misma esencia. Donde está el uno, se encuentra el otro. En plenitud:

1. No estamos llegando; ya llegamos

2. No buscamos lo que ya tenemos

3. No procuramos lo que ya somos

4. No alcanzamos lo que ya poseemos

5. No esperamos al que ya tenemos

6. No vamos a dónde ya estamos

 

En el Cristo aquí y ahora, no nos atormentamos esperando; nos gozamos disfrutando al Dios que es todo y en todos en el poder del amor incondicional, lo que nunca deja de ser. Esto es lo que predicamos en plenitud. Todo lo que comenzó en amor terminó en amor incondicional. Ya estamos en el lugar de origen. Dios no viene a nosotros, nosotros tenemos a Dios en vida, en esencia, en naturaleza y en eternidad. Saludo a los eternos que han leído este mi mensaje sobre la “segunda venida por Pablo a los tesalonicenses”. Seguimos alumbrando entendimientos.

 

*Este documento pertenece a Somos Reino Internacional del Ministerio Mentor Dr. Rey Estrada. Escritor. Teólogo. Mentor del Reino. psicólogo. Puede usarse si copia y pega sin alterar el contenido ni quitar ni agregar. El Autor es el único responsable de presentar defensa de su escrito.  Derecho Reservado.

 

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