¿QUÉ PROPICIÓ CRISTO EN LA CRUZ?
- Dr. Rey Estrada

- hace 10 horas
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¿Qué fue lo que Cristo propició con su muerte en el año 33 1/2 d.C. y para quiénes?: Leemos en el presente de Juan en aquella generación del primer siglo, donde se incluyó el apóstol en el plural "nuestros" de 1 Juan 2:2 "Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”. No hubo un animal desde el primero que fue sacrificado en Génesis, que pudo hacer una "propiciación perfecta" por los pecados del hombre desde Adán hasta la muerte de Cristo en la cruz.
Dios tuvo que prepararle "cuerpo" y enviar a su Hijo a la tierra, para poder ejecutar esa "propiciación perfecta" por los pecados del hombre desde Adán hasta la muerte de Cristo en el año 33 1/2. Juan testificó que Yahshúa o Jesús fue la propiciación por sus pecados, y los de todo el mundo de aquella generación, porque todos desde Adán vinieron hasta Cristo bajo la maldición de la ley, por eso Gálatas 4:4-6 Dios tuvo que enviar a su Hijo bajo el espectro de la ley para redimir a los que estuvieron bajo la ley. El primer acto de Cristo en la cruz fue entonces la propiciación. ¿Qué fue lo que propició Cristo con su muerte? Fue el apaciguamiento efectivo de la ira de Dios, cumplimiento así la justicia de la ley que el hombre pecador desde Adán hasta Cristo había violado.
El fin de esa propiciación fue conciliar y reconciliar al hombre que estuvo bajo la maldición de la ley (Gálatas 3:10 ) (Gálatas 4:4-7) ante la justicia recta de Dios y con Dios (2 Corintios 5:19).
Yahshúa fue el propiciatorio (Cuerpo) y a la vez fue la propiciación (soporte activo) porque soportó la ira (Pago retributivo) de Dios en su cuerpo contra los pecados de la humanidad que estuvieron vigentes desde Adán hasta la Cruz. Dios le derramó a Cristo toda su ira y él como propiciador la soportó. Dios derramó una sola vez y no tuvo que derramar más ira sobre aquellos que en el primer siglo creyeron en aquella generación. Su justicia quedó saldada, cumplida y satisfecha y a partir del año 33 1/2 d.C. por cuanto Cristo pagó la condena de todos los pecados del mundo, el hombre de fe quedó libre de la ira de Dios, libre sin carga ni peso alguno de Dios
¿Qué fue la ira de Dios? Fue la aplicación de la justicia retributiva. Ira en términos de justicia es igual a retribución o demanda del pago o castigo. Aquí la Ira no es de tipo emocional o almático de Dios. Leemos en Juan 3:36 "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. En el presente de Romanos 9:22 leemos "¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción? Y en el presente de Efesios 5:6 "Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. Leemos en Colosenses 3:6 "cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia".
La ira de Dios fue un atributo de justicia. En el carácter de Dios no hubo defecto alguno. Dios no pudo desestimar el pecado desde Adán hasta la muerte de Cristo. Dios solamente se deleitó en lo puro. La ira de Dios fue su eterno aborrecimiento a toda injusticia de aquellos impíos de la última generación de Israel en el año 70 d.C.. La ira de Dios fue el desagrado e indignación de la rectitud divina ante el mal y el pecado de aquellos tiempos. Dios, como un juez recto tuvieron que dirigir su justa ira contra todo fue pecado, donde quiera que se encontró en aquella generación y en cualquier persona que se halló.
Leemos en Romanos 3:25,26 "Quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús". En el antiguo testamento, Dios le dio instrucciones a Moisés que construyera un tabernáculo de reunión. Ese tabernáculo tenía tres áreas: el atrio, el lugar santo y el lugar santísimo. En el lugar santísimo estaba el arca del testimonio y esa arca contenía el maná que era símbolo de que el hombre había repudiado las provisiones que Dios le dio. La vara de Aarón que era símbolo de que el hombre había repudiado la dirección de Dios. Las tablas de la ley que eran símbolo de que el hombre había repudiado la santidad de Dios.
El arca del testimonio estaba en la parte más íntima del lugar santísimo. Sólo el sumo sacerdote se le permitía entrar a ese lugar íntimo "santísimo" una vez al año en el día de la expiación. En ese día él entraba con la sangre de los animales sacrificados y debía rociar con ella la cubierta de oro del propiciatorio o tapa encima. Los ángeles querubines que representan la santidad de Dios eran los simbólicos guardianes de esta propiciación con sangre. Ellos veían "simbólicamente" que la sangre del sacrificio cubría la cubierta de oro del arca. Cuando esa cubierta de oro quedaba rociada con sangre, entonces, la situación pecaminosa del hombre quedaba cubierta haciendo posible que Dios perdonara al hombre por un año más. En esa cubierta rociada con sangre, era que Dios podía perdonar y tener misericordia del hombre israelita. ¿Por qué Dios pudo perdonar y mostrar misericordia? Porque el sólo vio la sangre del "sustituto inocente" que pagó la condena exigida, que era la muerte.
Mientras no se rociará la sangre del animal sobre el propiciatorio, ese propiciatorio representaba un lugar de juicio, pero cuando era cubierto con sangre una vez al año, se convertía en un propiciatorio de perdón y misericordia por un año más, porque la rectitud y la justicia de Dios quedaban satisfechas mediante la sangre derramada del sacrificio del animal.
Todo lo que se hizo una vez al año en ese propiciatorio fue una sombra de lo que habría de venir. Hebreos 8:5 dice "Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte". Donde Moisés no hubiese hecho todas estas figuras conforme al modelo que Dios le trazó, se hubiera dañado toda la revelación que esas sombras representaban. Pero, Moisés fue obediente e hizo todo conforme al modelo. Un modelo es una prefiguración. ¿Cuál fue el modelo de la propiciación? Fue Cristo en la cruz.
Pablo en Romanos 3:25 enseñó que la cubierta del arca representó a Cristo como el agente activo de la propiciación por sus pecados, Hebreos 2:17 dice "Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo". Propiciar es del griego Hilasterión del vocablo “Hilasmo” que es “apaciguar la ira” de otro y a la vez reconciliar a uno al satisfacer las exigencias del otro. Cristo fue la propiciación de ellos, fue su apaciguador efectivo, el quitador de la ira entre ellos y Dios en aquella generación. Cristo fue su gran reconciliador.
Durante los tiempos del antiguo testamento, los pecados del pueblo no eran quitados sino cubiertos por la sangre de los animales sacrificados. Dios pasó por alto estos pecados cubiertos hasta la primera venida de Cristo, el Cordero de Dios que según Juan 1:29 iba a quitar en la cruz, el pecado del mundo. Por su muerte y el derramamiento de su sangre, El quitó todos los pecados que habían sido cubiertos y pasados por alto-Hebreos 9:26. Al pasar por alto todos los pecados de los santos del antiguo testamento, Dios mostró Su justicia para con ellos. El carácter ofendido de Dios fue apaciguado por la muerte y el derramamiento de la sangre de Cristo, y esperando Dios esto, el sacrificio de Cristo le dio el perfecto derecho a Dios de declarar justo a todo aquel que creyó en la muerte sustitutiva de Cristo en aquella generación.
Hebreos 9:11,12 dice "Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención". YAHSHÚA como el sumo sacerdote de todos los creyentes del primer siglo, entró en el lugar santísimo en el cielo, con el testimonio de su sangre derramada y allí obtuvo una eterna redención para los que creyeron en su obra en aquella generación.
Cristo hizo esto una vez y para siempre, y esto le enseñó a todos los creyentes del nuevo testamento (judíos y gentiles de la casa de Israel) o era cristiana hasta el año 70 d.C. que no había que seguir en el "templo judío" que todavía estaba pie aun después de la cruz, haciendo vez tras vez los mismos sacrificios, como lo hacían o tenían que hacerlo los sacerdotes del antiguo pacto, con estos "pseudos sacrificios" estaban esos sacerdotes de Leví "afrentando al espíritu de gracia, pisoteando el sacrificio del Hijo, y poniendo por inmunda la sangre de Cristo", por eso, les vino el juicio, la ira de venganza en el año 70 d.C. y les destruyó Dios su templo de sacrificios y su sagrada ciudad Jerusalén.
La sangre de Yahshúa (Su vida) fue el testimonio eterno que siempre le recordó al Padre que su ira fue apaciguada en el año 33 1/2 d.C.. La sangre de Jesús fue la prenda de garantía de que Dios jamás volverá a enojarse con ninguno que creyera en la obra de Cristo en la cruz en aquella generación. La sangre de Jesús convirtió el propiciatorio de juicio en un propiciatorio de misericordia para los que estuvieron bajo el primer pacto de ley.
La muerte de Cristo quitó la barrera de separación entre Dios el hombre de aquella generación. En ese tiempo se necesitó la "mediación de Cristo", porque Dios todavía no había sujetado todas las cosas al Hijo y el Hijo todavía tampoco se había sujetado al Padre, para que Dios fuera todo en todos.
Cristo con su muerte apaciguó la ira justa de Dios contra el pecado desde Adán hasta Cristo. Si un judío o gentil pasó a la eternidad separado de Dios en aquella generación, fue porque no se apropió o aprovechó de la gracia, la misericordia que Dios otorgó por medio de la muerte sustitutiva y salvadora de Dios.
Nos encontramos, en la ¡Plenitud! De la cruz, donde la ira de la justicia divina ya está cumplida. Estamos para el disfrute no para el terror. Nosotros no estuvimos en el primer siglo bajo soportar la ira de la ley, ni para necesitar una "propiciación" por nuestros pecados, pues, nunca estuvimos bajo el gobierno del primer pacto.
Nacimos en Plenitud, después de que el pecado fue quitado como barrera ante el tribunal de Dios en su propio cielo, ¿Qué ha de apaciguarse? Si ya somos uno con Dios en esencia, vida, naturaleza y eternidad.







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